Nueva York. Guía de viajes y turismo

Transporte público

El transporte público en Nueva York es parte fundamental de la visita a la ciudad. En primer lugar porque estamos hablando de un lugar muy grande. Eso quiere decir que las distancias a pie se pueden hacer eternas. Y en segundo lugar porque nos va a permitir maximizar la visita. Es decir, podremos ver muchos más sitios en menos tiempo.

Las opciones son básicamente dos: metro y autobuses. También está la posibilidad de usar el tren, necesaria para ir o volver del Aeropuerto JFK. Pero para movernos dentro de Manhattan, lo mejor es usar el metro. El motivo es el mismo que el de otras ciudades: evitamos el tráfico de superficie. De esa manera, da igual que arriba los coches no se muevan porque el metro sí lo hará. Y los atascos en Manhattan en hora punta son terribles.

Dependiendo de la cantidad de días que vayamos a estar y de lo que queramos ver, habrá que usar una opción u otra. Si tenemos el hotel en el Midtown y queremos ir al distrito financiero, es mejor usar el metro. Sin embargo, si queremos ver Times Square y la Quinta Avenida, se puede ir andando. Por ese tipo de razones es importante elegir muy bien dónde dormir.

Para posibles desplazamientos a Brooklyn o el Bronx, también es buena opción usar el metro. Podemos querer ver algunos lugares famosos de estos distritos. Hay diversas líneas que llegan hasta diferentes puntos de esas partes de la ciudad. Sin embargo, no cubren una gran cantidad, como sí sucede en Manhattan.

En definitiva, el uso del transporte público en Nueva York es casi obligatorio. No podemos querer ver toda la ciudad a pie, ni siquiera uno de sus distritos. Ni siquiera podremos ver alguno de los barrios de esos distritos sin usar el metro.

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